A los siete años, Génesis enfrentó una pérdida que cambiaría su vida para siempre: su padre falleció en un accidente automovilístico. Su madre había migrado años antes a España en busca de mejores oportunidades, por lo que, en medio del dolor y la incertidumbre, hubo alguien que decidió acompañarla y convertirse en su mayor apoyo: su abuelo, don Antonio.
En Morocelí, El Paraíso, la agricultura ha sido durante generaciones el sustento de muchas familias. En el hogar de Génesis nunca faltaron los frijoles ni el maíz sobre la mesa, porque don Antonio dedicó gran parte de su vida al trabajo en el campo.
“Pasé 40 años cultivando únicamente maíz y frijoles, dependiendo totalmente de la lluvia”, recuerda. “Era muy duro económicamente. Logré ayudar a mis hijos a terminar la secundaria, pero no pude pagarles la universidad. Casi todos los años eran una lucha”.
Por mucho tiempo, esa parecía ser la única realidad posible. Pero una nueva oportunidad estaba a punto de transformar la vida de toda la comunidad.
World Vision llegó a Morocelí a través del programa de Patrocinio, fortaleciendo espacios educativos y entregando kits escolares para niñas y niños, entre ellos Génesis, quien se convirtió en una niña patrocinada.
Sin embargo, el impacto no se detuvo allí.
Con el tiempo surgieron nuevas oportunidades para las familias de la comunidad, especialmente para los agricultores que buscaban una forma más sostenible de salir adelante.
El 7 de noviembre de 2021, don Antonio y otros productores dieron un paso importante al crear la Asociación de Productores Agropecuarios y Servicios Múltiples del Valle de Morocelí (APROVAM). Su propósito era proteger el río Choluteca y aprovechar sus aguas de manera responsable para diversificar sus cultivos, una visión impulsada por el proyecto THRIVE de World Vision Honduras.
“Con el apoyo de World Vision y la Municipalidad comenzamos a sembrar hortalizas como chile jalapeño y tomate”, cuenta don Antonio. “En nuestro primer invernadero sembramos 4,000 plantas de jalapeño. Produjimos 60,000 libras en nueve meses y las vendimos a siete lempiras la libra”.
Los resultados fueron mucho más positivos de lo que imaginaban. Con las ganancias obtenidas, el grupo logró construir un segundo túnel de producción y continuar expandiendo sus cultivos.
Don Antonio y los miembros de APROVAM forman parte de los más de 4,654 agricultores capacitados por THRIVE en técnicas agrícolas sostenibles y mejoradas.
Estas capacitaciones han permitido que las familias aumenten la productividad de sus cultivos, optimicen recursos como el agua y los fertilizantes, y reduzcan pérdidas ocasionadas por plagas o prácticas inadecuadas.
“Con menos tierra, menos agua y menos insumos, producimos tres veces más”, afirma don Antonio. “Eso nos motivó a cultivar también chile dulce, cebolla y maíz dulce”.
El crecimiento de la asociación les permitió avanzar hacia una nueva etapa llamada THRIVE Plus, donde comenzaron a fortalecer aún más sus capacidades productivas y organizativas.
Pero la transformación que vivieron no fue solamente económica.
El proyecto THRIVE busca generar cambios integrales en las comunidades. Por eso, además de las capacitaciones técnicas, incorpora procesos de Cosmovisión Bíblica Empoderada, grupos de ahorro y formación financiera.
Para don Antonio, esta parte fue clave.
“World Vision nos capacitó en Cosmovisión Bíblica Empoderada, y eso cambió todo”, comparte. “Nos acercó más a Dios, nos enseñó a tener un corazón limpio, a ayudar a los demás y a trabajar unidos”.
Ese cambio también fortaleció la unión dentro de la comunidad.
“APROVAM realmente ha abrazado la Cosmovisión Bíblica Empoderada”, explica Byron Díaz, Facilitador de Mercados Locales del proyecto THRIVE. “Ya no piensan de manera individual, sino colectiva. Generan empleo y se han convertido en agentes de cambio”.
Actualmente, más de 65,000 personas en Honduras han experimentado procesos similares de transformación a través de este enfoque.
El esfuerzo, la perseverancia y el trabajo en equipo comenzaron a dar frutos visibles en la vida de don Antonio y su familia.
“La diferencia económica es enorme”, dice. “Antes ganaba alrededor de 2,500 lempiras al mes. Ahora gano cerca de 20,000. Puedo cubrir mis necesidades, ahorrar y reinvertir”.
Este crecimiento refleja el impacto que THRIVE ha tenido en cientos de agricultores que hoy producen basándose en la demanda del mercado y no únicamente en la tradición.
Desde 2024, agricultores vinculados al proyecto han logrado vender más de 3.2 millones de dólares en cultivos.
“World Vision nos ayudó a encontrar compradores a través de un consorcio”, explica don Antonio. “Vendemos a supermercados como Walmart, La Colonia y también al mercado local”.
Para Génesis, cada uno de estos logros tiene un significado especial.
Ella sueña con convertirse en doctora y será la primera persona de su familia en asistir a la universidad. Aunque su futuro apunta hacia nuevas metas, su corazón sigue conectado al campo y a las enseñanzas de su abuelo.
“Me siento orgullosa porque todo ha crecido”, dice sonriendo. “Me gusta recoger limones con mi abuelo. Él me enseñó cuáles están maduros y también me gusta ayudar a empacar el maíz. Eso era lo que hacía mi papá”.
Para Génesis, don Antonio representa mucho más que un abuelo o un cuidador.
Es el hombre que decidió sostener a su familia en medio de la pérdida, trabajar la tierra durante décadas y creer que una vida diferente era posible.
Su historia demuestra que cuando la fe, la perseverancia y las oportunidades se unen, las semillas sembradas en comunidad pueden transformarse en esperanza para toda una generación.