El cambio climático ya forma parte de la realidad de muchas comunidades hondureñas. Sus efectos se reflejan en la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, los medios de vida de las familias y las oportunidades de desarrollo para niñas, niños y jóvenes. Ante este desafío, impulsamos dos espacios de participación llamados MiniCOP, que se desarrollan en Choluteca y Patuca, dos regiones del país donde las comunidades enfrentan de manera directa los impactos de la crisis climática. Estas jornadas buscan que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan compartir sus experiencias, expresar sus preocupaciones y aportar sus ideas para enfrentar los desafíos ambientales que viven en sus territorios.

La niñez también tiene propuestas para el planeta

Las MiniCOP son espacios de aprendizaje, diálogo e incidencia donde la niñez y juventud participan como protagonistas de la conversación climática. A través de estos encuentros, sus voces serán recopiladas y transformadas en propuestas que contribuirán a la construcción de peticiones de política pública, las cuales serán integradas al trabajo programático de World Vision Honduras y compartidas con tomadores de decisiones a nivel nacional e internacional. Más allá de ser afectados por el cambio climático, las niñas, niños y jóvenes son agentes de cambio capaces de aportar soluciones desde sus propias experiencias y comunidades.

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De las comunidades hondureñas al diálogo climático global

Las principales conclusiones y propuestas construidas durante las MiniCOP serán presentadas en la COP31, la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático que se realizará en Turquía en noviembre de 2026. Este espacio permitirá que las voces de niñas, niños y jóvenes de comunidades hondureñas formen parte de una conversación global, recordando que las decisiones sobre el futuro del planeta también deben incluir a quienes vivirán sus mayores impactos.

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Trabajando por comunidades más resilientes

Reconocemos la crisis climática como uno de los mayores desafíos para el bienestar y desarrollo integral de la niñez. Por esta razón, más del 87 % de sus operaciones y programas de patrocinio se desarrollan en el Corredor Seco Centroamericano, una de las zonas más vulnerables a los efectos del cambio climático. A través de la iniciativa regional Esperanza para el Corredor Seco y su programación en Resiliencia Económica y Ambiental, la organización trabaja junto a las comunidades para fortalecer medios de vida sostenibles, promover el acceso a agua y saneamiento, proteger los recursos naturales y fortalecer la gestión integral del riesgo.IMG_9088

Asimismo, mediante el modelo Reverdeciendo Comunidades, se impulsa la capacidad de adaptación de las comunidades frente a los desafíos ambientales. De igual manera, el modelo de Educación y Vocería Ambiental fortalece el conocimiento y liderazgo de niñas, niños y jóvenes para que se conviertan en agentes de cambio dentro de sus comunidades.

Proteger el planeta es proteger la niñez

Cuidar el medio ambiente significa también proteger las fuentes de agua, la alimentación de las familias, los medios de vida sostenibles y las oportunidades de las generaciones presentes y futuras. Escuchar las voces de la niñez hoy es un paso fundamental para construir comunidades más preparadas, resilientes y con mayores oportunidades para vivir en plenitud.

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